Cada semestre, mis estudiantes ofrecen a sus compañeros presentaciones excelentes sobre libros que inspiran. Solía sentir que era una lástima que ese valor se restringiera a los oyentes del salón. Así surgió Charlas Leed. Este semestre, hicimos una votación interna de las presentaciones escuchadas, de la que surgió una favorita por clase. El próximo miércoles, en dos tandas, una a las 18:00 y otra a las 19:30, escucharemos las presentaciones más votadas.
Me enorgullece contar que supuso una entrega muy amorosa de los estudiantes al proceso creativo. Trabajamos de manera grupal para ayudar a cada orador, lo que implicó que sus compañeros se volcaran a aconsejar de modo totalmente desinteresado, su motor fue el placer de ser parte del proceso.
Pienso que la experiencia que nos espera el 1 de junio no solo es disfrutable en sí misma, por el aporte de escuchar estas charlas; además, esperamos que escuchar presentaciones sobre libros inspiradores motive a la audiencia a leerlos. Se tratará de libros que, en muchos de los casos, marcaron un antes y un después en la vida de los estudiantes. Pero rescato, sobre todo, la compañía dedicada y el apoyo que cada grupo brindó a sus representantes. Se trata de una actividad que tiene, al menos, tres cosas que enriquecen enormemente la vida: los lazos, la comunicación y la lectura.